Valle Salado de Álava · Sal de manantial · Flor de sal · Cocina y acabado
Añana reúne sales obtenidas de la salmuera de manantial del Valle Salado: una sal natural para cocinar y sazonar y flor de sal en escamas para terminar el plato con textura crujiente. Tres formatos para carnes, pescados, verduras, huevos, tomates, quesos, conservas y cocina diaria.
En AGÁPICO seleccionamos Añana por su origen singular y porque la gama permite elegir con claridad entre cocinar, ajustar el punto de sal y añadir un acabado preciso justo antes de servir.
Flor de Sal en Escamas Añana 250 g, sal gourmet artesanal del Valle Salado de Añana, con escamas crujientes, sabor limpio y perfil mineral.
Ideal para comprar flor de sal en escamas para terminar carnes, pescados, verduras, huevos, ensaladas, conservas, quesos y platos gourmet.
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Sal de Manantial de Añana 250 g, sal mineral natural sin refinar, obtenida por evaporación natural en el Valle Salado de Añana.
Ideal para comprar sal de Añana para cocinar carnes, pescados, verduras, legumbres, caldos, fondos, salsas y recetas tradicionales.
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Para cocinar, sazonar y ajustar el punto de sal durante la receta:Sal de Manantial de Añana 250 g, porque su cristal resulta versátil para carnes, pescados, verduras, legumbres, caldos, fondos, arroces y salsas.
Para terminar platos con escamas crujientes en un formato compacto:Flor de Sal en Escamas de Añana 120 g, porque aporta textura y un punto salino preciso a tomates, huevos, pescados, verduras, quesos, carpaccios, tartares y conservas justo antes de servir.
Para utilizar flor de sal con mayor frecuencia:Flor de Sal en Escamas Añana 250 g, porque mantiene la misma función de acabado en un formato más amplio para carnes, pescados, marisco, ensaladas, verduras y platos de producto.
Ver más sobre Añana
El Valle Salado de Añana conserva más de 7.500 años de historia salinera. La sal procede de salmuera que surge de manantiales y se distribuye por las eras, donde la evaporación natural permite obtener los cristales de Sal de Añana.
La principal decisión es el momento de uso. La sal de manantial resulta práctica durante la preparación y para sazonar de forma cotidiana. La flor de sal forma escamas ligeras y crujientes que conviene reservar para el final, cuando interesa mantener su textura y ajustar con precisión el punto salino.
Puedes combinar las escamas con un buen aceite de oliva virgen extra sobre tomate, verduras o pan, o utilizarlas para terminar unas conservas gourmet. Guarda todos los formatos bien cerrados, en un lugar fresco y seco, y evita introducir utensilios húmedos.
Preguntas frecuentes sobre Añana
¿Qué diferencia hay entre la sal de manantial y la flor de sal de Añana?
La sal de manantial es la opción más versátil para cocinar y sazonar durante la preparación. La flor de sal forma escamas ligeras y crujientes pensadas principalmente para terminar el plato justo antes de servir.
¿Qué formato de Flor de Sal de Añana elegir?
El formato de 120 g resulta práctico para probarla, llevarla a la mesa o incorporarla a un regalo. El de 250 g es más adecuado cuando utilizas escamas con frecuencia para carnes, pescados, verduras, huevos y ensaladas.
¿Cuándo se añade la Flor de Sal de Añana?
Añádela con el plato ya terminado o inmediatamente antes de servir. Así conserva mejor su forma y textura crujiente y puedes controlar el punto de sal con pequeñas cantidades.
¿Cómo conservar la Sal de Añana?
Mantén todos los formatos bien cerrados, en un lugar fresco y seco y protegidos de la humedad. Utiliza siempre los dedos o utensilios completamente secos para evitar que los cristales se apelmacen.