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Volver a la TiendaPesto · Ragù · Chutneys · Tomate, trufa y alioli
Comprar salsas gourmet online en AGÁPICO es elegir la textura, la intensidad y la receta adecuadas para pasta, carnes, quesos, verduras, aperitivos y cocina diaria.
✔ Pesto, ragù y salsas italianas de tomate
✔ Chutneys, alioli, mayonesas y salsas picantes
✔ Especialidades con trufa, setas, queso y frutos secos
✔ Envío 24/48h
Elige por tipo de salsa o completa la receta:
Comprar salsas gourmet online permite elegir una elaboración adecuada para cada plato sin limitarse a una única cocina o tipo de receta. En AGÁPICO encontrarás pesto, ragù, salsas de tomate, chutneys, alioli, mayonesas, salsas picantes y especialidades con setas, queso, frutos secos o trufa.
La elección debe partir del uso que vas a darle. Una salsa de tomate puede completar pasta, pizza o albóndigas; un pesto necesita una preparación más suave; un ragù aporta cuerpo; y un chutney funciona como contraste agridulce para queso, carne, paté o bocadillos.
El pesto es una salsa concentrada y aromática. Funciona con pasta, ñoquis, patata, verduras, ensaladas, bocadillos y pequeñas tostas. No suele necesitar una cocción prolongada: resulta preferible mezclarlo con el plato caliente y ajustar su textura con una pequeña cantidad de agua, aceite o líquido de cocción.
El ragù es una salsa de mayor cuerpo, elaborada normalmente con carne, verduras o ambos ingredientes. Resulta apropiado para pasta corta, tagliatelle, lasaña, polenta, patatas y elaboraciones al horno. La textura densa permite que se adhiera mejor a formatos anchos, estriados o con cavidades.
Las salsas de tomate son las más versátiles. Pueden utilizarse en pasta, pizza, parmigiana, albóndigas, verduras rellenas y gratinados. Las versiones con albahaca son suaves y fáciles de combinar; la arrabbiata añade picante; y las elaboraciones con berenjena o trufa tienen un perfil más intenso.
Las salsas de setas y trufa funcionan con pasta al huevo, risotto, patatas, huevos, carnes blancas y verduras. Son concentradas, por lo que conviene utilizarlas de forma moderada para no ocultar el ingrediente principal.
Los chutneys y relishes combinan fruta o verdura con acidez, dulzor y especias. Se utilizan principalmente con quesos, foie, patés, carnes frías, asados, hamburguesas y bocadillos. Puedes comparar sabores en la selección de chutneys y relishes gourmet.
Para pasta: utiliza pesto, ragù, tomate, arrabbiata, carbonara, nueces, setas o trufa. El formato de pasta debe ayudar a recoger la textura de la salsa. Para una selección más específica puedes consultar las salsas italianas para pasta.
Para carnes: funcionan las salsas de setas, trufa, Café de Paris, tomate, pimienta, cebolla y chutneys. Utiliza una cantidad moderada y sirve parte de la salsa aparte cuando quieras conservar la textura de la carne.
Para quesos: combina chutneys, confituras de cebolla, salsas de frutos secos o pequeñas cantidades de trufa. Los acompañamientos dulces y ácidos deben crear contraste, no ocultar la leche, la corteza o la maduración del queso. Puedes completar la selección con quesos gourmet.
Para aperitivo: alioli, mayonesa ahumada, salsa brava, pesto, peperoncino y cremas de queso o trufa funcionan con patatas, panes crujientes, verduras, conservas y embutidos.
Para verduras: tomate, pesto, curry, alioli, trufa, setas y salsas picantes pueden acompañar berenjena, calabacín, coliflor, patata, alcachofa y verduras asadas.
Las salsas de tomate y los ragù pueden calentarse a fuego suave en una sartén o cazo. Remueve de forma ocasional y añade una pequeña cantidad de agua cuando necesites ajustar la densidad.
Los pestos no necesitan hervir. El calor excesivo puede alterar su textura y reducir sus aromas. Mézclalos fuera del fuego fuerte o con el plato recién cocinado.
Las salsas con queso, nata, carbonara o frutos secos deben calentarse suavemente. Una temperatura demasiado alta puede separar la grasa o hacer que la salsa quede excesivamente densa.
Las salsas de trufa se utilizan normalmente en pequeñas cantidades. Añádelas al final o caliéntalas de manera moderada para conservar mejor su aroma. Puedes combinarlas con productos de la selección de trufa gourmet.
Los chutneys, relishes, aliolis y mayonesas suelen servirse fríos o a temperatura de servicio, según las indicaciones del fabricante. No calientes un producto emulsionado si el envase no lo recomienda.
Para pasta con salsa de tomate o ragù, calcula como orientación entre 100 y 125 gramos de salsa por cada 100 gramos de pasta seca. Para cuatro raciones, puede resultar práctico disponer de unos 400 a 500 gramos, dependiendo de los ingredientes añadidos y del tamaño del plato.
Los pestos, las salsas de trufa y las preparaciones concentradas cunden más. Empieza aproximadamente con 30 o 40 gramos por cada 100 gramos de pasta y ajusta después con agua de cocción.
Para quesos, aperitivos o carnes, una cantidad pequeña puede ser suficiente. Un tarro de chutney, alioli o salsa para acompañar permite normalmente servir varias porciones cuando se presenta aparte.
Revisa siempre el peso del envase y la recomendación del fabricante. Dos tarros con el mismo tamaño exterior pueden contener cantidades y concentraciones diferentes.
Las salsas de tomate, arrabbiata y ragù combinan bien con vinos tintos frescos o de cuerpo medio. Cuando el plato es picante, conviene evitar vinos demasiado alcohólicos o tánicos.
El pesto y las salsas de hierbas suelen acompañarse mejor con blancos frescos, rosados o espumosos secos. Puedes servirlas con pasta italiana, verduras, pescado o quesos suaves.
Las salsas de setas y trufa admiten blancos con cuerpo o tintos elegantes y poco tánicos. El vino debe acompañar al plato completo, no únicamente a la salsa.
Los chutneys funcionan con quesos, foie y carnes. Un chutney dulce y especiado puede acompañarse con vinos dulces, generosos, blancos aromáticos o tintos según el alimento principal.
Alioli, salsa brava y mayonesas combinan con vermut, cerveza, espumosos y vinos frescos cuando forman parte de un aperitivo.
No todas las salsas vegetales son veganas. El pesto puede contener queso; las salsas cremosas pueden incorporar leche o huevo; y algunos ragù llevan carne, apio, vino o sulfitos.
Las salsas de nueces, pesto y ciertas cremas pueden contener frutos secos. Los chutneys pueden incorporar mostaza, sulfitos o especias. Los aliolis y mayonesas pueden contener huevo y otros alérgenos.
Revisa siempre los ingredientes, los alérgenos y las posibles trazas de cada referencia. No debe considerarse apta una familia completa de salsas únicamente por su nombre.
Conserva los tarros cerrados siguiendo las indicaciones del productor. Después de abrirlos, refrigera cuando lo indique la etiqueta, utiliza utensilios limpios y consume el contenido dentro del plazo especificado.
No apliques un único periodo de conservación a todos los pestos, chutneys, ragù, mayonesas y salsas de tomate. Cada elaboración tiene ingredientes y condiciones diferentes.
Para pasta, elige pesto, tomate, ragù, carbonara o setas. Para carne, prueba trufa, Café de Paris o chutney. Para queso, utiliza chutneys y confituras. Para aperitivo, funcionan alioli, mayonesa ahumada, salsa brava y cremas para untar.
El pesto es aromático y concentrado; el ragù tiene más cuerpo y puede contener carne o verduras; el chutney es agridulce y especiado; y las salsas de trufa son intensas y se utilizan en pequeñas cantidades.
Para tomate o ragù, calcula aproximadamente entre 400 y 500 gramos. Los pestos y las salsas concentradas cunden más: empieza con unos 30 o 40 gramos por cada 100 gramos de pasta y ajusta con agua de cocción.
Sigue siempre la indicación del envase. Cuando corresponda, guarda el tarro refrigerado, utiliza utensilios limpios y consume la salsa dentro del plazo indicado. El tiempo puede variar entre pestos, ragù, chutneys, mayonesas y salsas de tomate.
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