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Volver a la TiendaAnchoas de Santoña · Cantábrico · Elaboración artesanal · Aperitivo y regalo
Conservas Catalina reúne anchoas del Cantábrico y conservas marinas listas para abrir, servir y compartir. Su gama combina perfiles clásicos en aceite de oliva con especialidades de textura más firme o cremosa, además de bonito, ventresca, sardinillas y mejillones para tostas, ensaladas, vermut y mesas de aperitivo.
En AGÁPICO seleccionamos la marca por el trabajo manual de sus anchoas, su vínculo con Santoña y una variedad de formatos que permite elegir entre una degustación pequeña, un bocado singular y una conserva versátil para la despensa.
Para probar el estilo clásico en una mesa pequeña: Anchoas Conservas Catalina del Cantábrico 8 Filetes 45g reúne ocho filetes en aceite de oliva, con textura carnosa y salinidad equilibrada para tostas, gildas o pan con tomate.
Para una anchoa con textura más firme y mayor carácter: Anchoas del Cantábrico con Piel Conservas Catalina 12 Filetes 110g conserva parte de la piel y ofrece un perfil marino más marcado para degustaciones donde la anchoa sea protagonista.
Para un bocado cremoso y envolvente: Anchoas Catalina en Mantequilla de Santoña 12/14 Filetes 110g redondea la salinidad con una textura fundente especialmente agradable sobre brioche, pan tostado o crackers finos.
Para sorprender en un aperitivo o regalo gastronómico: Anchoas Catalina en Mantequilla con Café 12–14 Filetes 110g combina cremosidad, intensidad marina y una nota tostada de café para una degustación diferente.
Para quien prefiere una conserva más suave y delicada: Ventresca de Bonito del Norte en Aceite de Oliva Conservas Catalina 120g ofrece un bocado tierno y laminado para ensaladas, tostas, pimientos asados y platos fríos.
La anchoa del Cantábrico es la especialidad principal de Conservas Catalina. La marca selecciona pescado de las capturas de primavera, lo madura en salazón y trabaja cada anchoa manualmente antes de filetearla y envasarla.
La gama permite pasar de una anchoa clásica en aceite de oliva a elaboraciones con piel o mantequilla. Las versiones con mantequilla requieren un breve atemperado para recuperar cremosidad, mientras que el bonito, la ventresca, las sardinillas y los mejillones amplían la mesa con texturas y niveles de intensidad diferentes.
Puedes comparar otras anchoas del Cantábrico, descubrir la selección de bonito del Norte, recorrer las conservas de pescado gourmet o completar la mesa con otros aperitivos gourmet. Para entender mejor el origen, la textura y el servicio, consulta la guía de anchoas de Santoña.
Las anchoas deben conservarse refrigeradas y sacarse unos minutos antes de servir. Las demás conservas cerradas se guardan según su etiquetado; una vez abiertas, deben mantenerse en frío y consumirse dentro del plazo indicado.
El formato clásico de ocho filetes en aceite de oliva permite descubrir la marca con una lata pequeña y versátil, adecuada para tostas, gildas, pan con tomate o una mesa de vermut.
Las anchoas en aceite ofrecen el perfil más clásico; las elaboradas con piel presentan una textura más firme y un carácter marino más marcado; y la mantequilla aporta una sensación más cremosa, suave y fundente.
Sácalas del frío unos minutos antes y sírvelas con parte de la mantequilla sobre brioche ligeramente tostado, pan crujiente o crackers finos. El breve atemperado ayuda a expresar la cremosidad y la nota tostada.
Las anchoas, incluidas las elaboradas con mantequilla, son productos refrigerados y deben mantenerse en frío. Para el bonito, la ventresca, las sardinillas y los mejillones, sigue las indicaciones del envase y refrigera siempre el producto después de abrirlo.
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